Entrevista
a la banda
De: Mondosonoro, Abril 2003, núm 95.
Por: David Saavedra
Transcrito por Pulseczar
Dios no es cool
ZWAN. ¿Superbanda de rock o secuela más o menos velada para
reverdecer la gloria de Smashing Pumpkins?
Mientras seguimos deliberando, aprovechamos su visita a Madrid para hablar
bastante con Billy Corgan y Matt Sweeny, un poco con Jimmy Chamberlin, nada
con David Pajo y mirar mucho a Paz Lenchantin.
Es una hora intempestiva
de domingo por la mañana, pero un domingo diferente. A escasos metros
del Hotel Wellington se estan concentrando miles de personas para exigir responsabilidades
politicas por el desastre del Prestige. Esa misma noche, Zwan debutaría
en directo en España. Desde la perspectiva de una banda estadounidense
con miembros que tocaron la gloria y con un flamante Top 3 en el Billboard,
cualquier viaje de trabajo a un país como éste es tan anecdótico
como su visita para los manifestantes. Ajenos a casi todo lo que sucede en
el exterior, Paz Lenchantin y Billy Corgan comentan curiosidades de los garitos
en los que estuvieron la noche anterior. En uno de ellos llegaron a poner
el video de "Honestly" pero, al parecer, ellos pasaron desapercibidos.
"Nadie nos reconoce en España" comenta un Corgan camuflado
en un gorro que le cubre la calva y las orejas. El ambiente es de resaca y
la sala se hace demasiado grande, demasiado fría. A mi derecha, Billy
Corgan, figura central de Smashing Pumpkins. A mi izquierda y a lo lejos,
Jimmy Chamberlin, virtuosísimo batería del grupo de Chicago.
Enfrente, Matt Sweeney (guitarrista de la banda de culto Chavez) y la turbadora
Paz Lenchantin (bajista en A Perfect Circle). El quinto miembro y quizás
más interesante, David Pajo 8Slint, Tortoise, Stereolab, Papa M), no
compareció.
La gestación de Zwan ha sido lenta y paciente, como ya se ha documentado
con profusión en las numerosas webs dedicadas a la banda. Dos años
de conciertos en los que ha ido surgiendo un amplio repertorio del que su
álbum de debut, "Mary Star Of The Sea", es sólo una
muestra. Sweeney, verdadero impulsor de un proyecto con el que soñó
desde los primeros noventa, toma la palabra: "Ha sido algo fantástico,
el modo en que nos hemos juntado y cómo disfrutamos haciendo música
juntos. Billy y Jim podian haber intentado perpetuar el sonido Smashing Pumpkins,
pero se sintieron mucho más excitados ante el hecho de tocar con nosotros".
"Nunca tuvimos la intención de escribir canciones pensando en
un álbum", añade el líder. "Lo hicimos porque
nos gusta componer y las fuimos probando en los conciertos, hasta que surgió
lo de grabar". Sostiene Corgan que Zwan: "es un proyecto de puertas
abiertas. Ahora tocamos juntos porque queremos, pero dependiendo de lo que
busquemos en el futuro podríamos hacer participar a una gente u otra"
y nos da lo que parece una primicia:
"Vamos a hacer un álbum acústico bajo el nombre de Djalizwan
y es muy posible que Ana, la hermana de Paz, toque el cello. Esperamos que
salga en octubre. Nuestra idea es experimentar situaciones diferentes, hacer
quizás alguna banda sonora... no encasillarnos". De forma algo
lacónica, los cuatro componentes presentes afirman que eran fans de
sus respectivas ex-bandas a pesar de proceder de ámbitos un tanto diferentes.
Curiosa situación, pues para Corgan y Chamberlin, Zwan podría
suponer una bajada a sus orígenes underground mientras que para el
resto del grupo ésta es su gran oportunidad para defenderse en un territorio
mas mainstream. "Creo que, en efecto, es algo intermedio", afirma
el batería.
"Nosotros hemos vuelto a tocar en sitios más pequeños y
en cierto modo es un regreso a los inicios".
Sweeney reincide en lo mucho que le gusta la atmósfera que se ha creado
"en esta unión entre dos tíos que pertenecieron a una gran
banda y nosotros tres, que procedemos de formaciones más pequeñas,
pero yo no me siento como si hubiésemos alcanzado una audiencia más
grande. Tampoco queremos forzarnos a nada, ni ser deliberadamente oscuros
ni volvernos accesibles para llegar a más gente".
Lo que sí es cierto es que el público potencial de Zwan está
entre la parrouia Pumpkin. Y, por mucho que lo intenten disimular, es muy
dificil que alguien no vea esto como una secuela del grupo de Chicago, con
las responsabilidades y expectativas que ello conlleva. "Sí, es
natural y éramos conscientes de eso" afirma Corgan. "Simplemente
queríamos hacer nuestra música sabiendo que a alguna gente le
gustará y a otra le defraudará, aunque a la mayoría de
los fans les ha gustado mucho Zwan. Quizás sea un poco de transigencia
por parte de algunos, ya que se siguen fijando en gente a quien respetan y
que les importa. Desde luego, es mucho más fácil que si fuésemos
una banda completamente nueva". Cierto y, para mayor ejemplo, el entusiasta
recibimiento de la audiencia madrileña en el show de ese día,
más celebrado -por cierto- que el desafortunado concierto de despedida
de los Pumpkins hace dos años y pico. Lo que está claro es que
aquí nadie esta dispuesto a disfrazar demasiado el hecho de que Zwan
gira fundamentalmente alrededor de la figura y personalidad de Corgan. Según
el siempre diplomático Sweeney, "Billy es el que más contribuye
porque es el más prolífico. Ël tiene una gran visión,
es un magnífico compositor, pero si alguien de la banda tiene algo
que decir es bienvenido también". El vocalista, cómo no,
completa la respuesta. "Somos individuos y cada uno toca sus partes.
Incluso en mis canciones cada miembro da sus ideas, casi como si fuérmaos
una banda de jazz. Todos tocan lo que quieren tocar, funcionamos como un colectivo".
¿No hay problemas de ego entonces? "No, es todo muy relajante",
responde sin inmutarse. Una curiosidad. Tres de los temas ("Jesus I",
"El Sol" y "Ride A Black Swan") figuran en el álbum
como tradicionales, cosa que choca mucho cuando se escuchan. Corgan confirma
que eso fue un error de impresión y que sólo el primero de los
temas citados es una relectura de material ajeno, un himno religioso en sentido
casi estricto y asumido con bastante egolatría por parte del músico
(su punto culminante es ése en el que canta "renacido, renacido").
Sin duda, el mayor ejemplo de una espiritualidad que está omnipresente
en todo el álbum. "Simplemente estoy intentando ser honesto",
justifica Corgan. "Todas mis creencias están en mi música.
Hay un sentimiento general en el rock'n'roll de que la religión es
aburrida, pero yo tampoco soy una persona a la que le preocupe lo que es aburrido
o no. Eso sí, tampoco soy un predicador".
Lo que también se aprecia es una mayor positividad en las canciones,
quizás lo más luminoso que Corgan ha escrito nunca. Al parecer
a él también le llegó el influjo del 11-S como acicate
para encontrar un nuevo estado vital: "Estaba en Nueva York aquel día
y todo aquello sacó toda la mierda que tenía dentro. De todos
modos, creo que esos cambios que experimenté ya llevaban tiempo incubandose
en mí. Ha habiado partes bastante dramáticas en mi vida en los
últimos años - continúa-. Me divorcié, se disolvio
mi antigua banda... pasaron muchas cosas y quizás quería canalizarlas
de una manera diferente"
Un hecho fundamental sin duda fue su incorporación temporal a New Order,
poco después de la separación de los Pumpkins. "Realmente
disfruté con ellos. Se están haciendo mayores pero mantienen
un espiritu punk-rock, son muy agresivos y tienen un gran sentido de la energía.
Para mí fue muy interesante porque yo tocaba con ellos y al mismo tiempo
los observaba". E influencia patente en "Mary Star Of The Sea",
reconoce Corgan. "Para mi música han sido muy importantes junto
con Joy Division, Siouxsie & The Banshees, The Sisters Of Mercy o The
Cure. He robado mucho del libro de canciones de Robert Smith", dice no
sé si en un arrebato de honestidad o con la intención de putearme.
¿Y Slint? "Obviamente , también nos gustaban, pero las
influencias en un disco determinado son muy fáciles de adivinar, no
revelan gran cosa. Todo el mundo nos dice esto porque David Pajo está
en la banda, pero también es cierto que su forma de tocar con nosotros
es muy diferente a lo que hacía con Slint. Es igual que la gente que
nos dice que sonamos como Smashing Pumpkins, lo cual es inevitable porque
sigo siendo yo, pero creo que realmente cuando tocamos todos juntos sale algo
diferente, otro sonido". Y añade Sweeney que "cada miembro
de la banda está intentando llegar más lejos en su forma de
tocar que lo que hacía antes".
Hablando de desafíos y, quizás, de excentricidades, parece ser
que ha habido bastantes protestas de fans porque el disco suena un poco distorsionado,
"especialmente en los equipos caros" explica Corgan. "Hubo
quien le metió mucha caña y se le jodió el estéreo.
Es muy gracioso, pero basicamente nos hemos cargado unos cuantos equipos porque
las frecuencias del disco son muy intensas, es una cosa muy futurista".
Como surreal es la biografía oficial del grupo (búsquenla en
www.zwan.com) y que ha sido escrita por J.T Leroy, el enfant terrible que
ha saltado a la fama con la transgresora novela "Sarah" (sí,
esa en la que el protagonista se viste con la ropa de su madre y se prostituye
y que supuestamente es autobiográfica).
"Nuestra relación con él es abiertamente sexual",
bromea Corgan, para a continuación contar la verdad: "Nos pidió
un billete de avión abierto a África porque quería ir
y no tenía dinero. Fue algo muy extraño, porque él no
es fan nuestro ni nada parecido, simplemente lo hizo por la pasta". La
grabadora hace 'clic' y en el mundo real alguien grita "no a la guerra,
nunca mais". Se siente, muchachos.
David Saavedra