Zwan
LA RIVIERA, MADRID
DOMINGO 23 FEBRERO 2003
Setlist - Críticas
- Fotos - Crónicas
1.Mary
Star of the Sea
2.Lyric
3.Declarations of Faith
4.For Your Love
5.Endless Summer
6.Honestly
7.Jesus, I [Lyte]
8. God's Gonna Set This World on Fire
9.Of a Broken Heart
10.Friends and Lovers
11.Ride a Black Swan
12.Settle Down
Bises:
13.Come with Me
14.Spilled Milk
FERNANDO MARTÍN.
Tras el adiós de Smashing Pumpkins en 2000, su líder, el inquieto
y calvo Billy Corgan, ha tardado poquísimo en volver a la acción.
Tras colaborar con los legendarios New Order, Corgan presentó un año
después Zwan, un nuevo proyecto que ofrece una versión más
desarrollada de sus particulares obsesiones musicales, así como una
idea de trabajo en grupo que, a pesar de la importancia central y absoluta
de la que Billy goza en todas sus iniciativas artísticas, quedó
bien de manifiesto en la presentación de la banda en Madrid ante un
numeroso grupo de rendidos admiradores de Corgan y los Smashing Pumpkins.
Arropado por su compañero
en la citada banda, Jimmy Chamberlin, Corgan ha conseguido alrededor de sí
mismo un vigoroso grupo de rock en el que
brillan, ante todo, sus propias habilidades como intérprete de guitarra
entregándose a unos solos de ambiente psicodélico y sonido metálico
marca de la casa; largos, quizá demasiado, desarrollos instrumentales
que prolongaban las canciones de su disco de debú, Mary Star Of The
Sea, hasta más allá de los cinco o seis minutos. Sin ir más
lejos, el tema instrumental con el que comenzaban su actuación duraría
más de trece.
La sensación general
de este nuevo proyecto dejó, sin embargo, mejor sabor de boca que las
últimas visitas de Smashing Pumpkins, cuando se
sabía que la banda tenía los días contados. Zwan es una
maquinaria musical sólida en la que, aparte de lo expuesto del propio
Billy
Corgan, gran parte del interés artístico descansa en el buen
hacer de la guapa bajista Paz Lenchantin y en excelentes composiciones, algunas
de las cuales, como Endless Summer y, especialmente, Honestly, ya han demostrado
enorme gancho comercial.
Regreso con balance positivo el de este artista que, a sus treinta y seis años, y después de haber escrito una importante página en la historia del rock -una música para audiencias juveniles-, parce no tener aún oxidada su capacidad de conectar con el público.
Zwan. Concierto de Zwan. Lugar: La Riviera (Madrid). Fecha: 23-02-2003
En cierta ocasión, Billy Corgan aseguró que en una semana podría llegar a componer diez canciones que sonaran como las de los Smashing Pumpkins, pero como le sobra talento y ambición, el músico norteamericano llega aún más lejos, hasta falsificar estilos, ocupar moldes ajenos, producir en cadena piezas de rock arcaico con las que exhibir su virtuosismo y, de paso, machacar al público que, perdido y sin norte, asiste a sus conciertos con la esperanza de citarse con la leyenda.
Corgan, estudiante aplicado del rock más recargado y lacado de los setenta, copia y reconstruye. También escribe e interpreta pequeñas canciones («Settle Down»), perfectos tratados de pop con encanto («Of A Broken Heart») y, en definitiva, frágiles juguetes («Endless Summer») con los que hechizar a su audiencia, pero lo que más le gusta al muchacho es hacer ruido con su guitarra y preparar voluminosas, agudas e indigestas empanadas de metal pesado. ¿Iron Maiden? Por ahí andan. ¿Y los Pixies? Se advierten en «Lyric». ¿Y Thin Lizzy?, ¿y Queen?, ¿y Black Sabbath? Están todos en los juegos reunidos Corgan.
El compositor de Chicago ha presentado a su nueva banda, Zwan (que viene a ser Zisne, con z), con la humildad de quien decide romper con un pasado en el que figuran algunos de los himnos más coreados de la década de los noventa para integrarse, como uno más, en una compañía de pares. Otra mentira. El autor de «Zero» sigue manifestando el egoísmo, la grandilocuencia y los vicios que dieron al traste con su anterior proyecto, los Pumpkins, y el espléndido grupo que lo secunda -David Pajo, venerable patrón de la vanguardia norteamericana, parecía estar con su guitarra en otro concierto, aislado con sus preciosos y lánguidos tocamientos a las cuerdas- no es más que el resto, los demás y los otros, los que no salen en la foto que ilustra la entrada, en la que sólo aparece Billy Corgan, genio y figura de las turbulencias horteras. Calvo, sí, pero desmelenado.
Lo que apunta con discreción el guión del primer álbum de Zwan se desborda en directo. Para disfrutar de esos pequeños fragmentos de pop angelical que desde hace una década compone Corgan (en una semana escribe diez y aún le queda tiempo para aprenderse de memoria las obras completas de Deep Purple) hay que pagar peaje, asistir a sus juegos malabares con la guitarra y el estruendo, consentirle sus asfixiantes devaneos metálicos y ponerse perdido del petroleo que destilan los amplificadores.
Zwan es un proyecto cuyos elementos,
por lo visto en La Riviera, no acaban de ensamblar. Billy Corgan va por
libre, más libre aún que en la última etapa de Smashing
Pumpkins, y sus acompañantes se dedican al paisajismo. Zwan es un
cisne deforme, con z, cuyas plumas cambian de color, hasta agotar al camaleón
más pintado, según el arbitrario referente elegido por Corgan.
Suelta plumas hermosas, pero más alquitrán que arcoiris el
vuelo de Zwan.
Foto
Crítica
de Terra
(enviada por Patuquitos)
BILLY VUELVE A NACER
Billy Corgan presentó por fin
en España Zwan, su nuevo proyecto musical. Liberado de los malos
rollos que tiñeron el final de la carrera de Smashing Pumpkins, su
nueva apuesta ha sido para él como volver a nacer. En su concierto
de Madrid, el pasado domingo 23 de febrero, el público se encontró
con un rock menos oscuro y con unas letras mucho más optimistas.
Billy estuvo arropado por sus nuevos y fieles compañeros de viaje,
su inseparable Jimmy Chamberlin (fantástica actuación tras
la batería), Matt Sweeney, David Pajo y Paz Lenchantin. ¿Su
actitud? Alejada de la distante máscara de estrella del rock tras
la que se escondió en su anterior visita a nuestro país. Profesionalidad,
profesionalidad, profesionalidad.
Crítica
de Indyrock Ideal Magazine
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ - IndyRock
Fotos Luis Cobelo
GRUPO: Zwan
ESTILO: Pop-rock
ULTIMO DISCO: "Mary Star Of The Sea"
SALA: La Riviera (MADRID)
FECHA: 23.02.03
PROMOTORA: Iguapop
Fue en el malogrado Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid (al que
ya le queda menos para resurgir de las cenizas como el Ave Fénix)
cuando Smashing Pumpkins decían oficialmente adiós hace poco
más de dos años. Ahora volvían a Madrid y con Jimmy
Chamberlin de nuevo a la batería Billy Corgan conseguía hacer
de Zwan, que así se llama el grupo, un híbrido entre el alma
más desangelada de las calabazas y su faceta menos contundente llevada
a cabo por Paz Lenchantin (un encanto de niña), David Pajo (clon
de James Iha) y Matt Sweeney. Todos ellos son Zwan aunque todos sepamos
que el grupo seguría siendo el mismo con Billy Corgan en solitario.
Bien sabido es que la producción musical de Smashing Pumpkins fue
generosa, así como sus conciertos y esta nueva empresa no iba a ser
menos. "Mary Star Of The Sea", disco doble por cierto, cuenta
con 15 temas, además de otros 15 sólo audibles en formato
DVD, con entrevistas de respuestas surrealistas, actuaciones en directo
y secuencias de la grabación del disco. El caso es que la vuelta
de Billy Corgan venía a despejar la incógnita de por dónde
irían los tiros: si sería un apéndice temporal más
de Smashing Pumpkins, si seguiría haciendo el sonido de los últimos
discos (injustamente infravalorados por la crítica) o haría
lago totalmente diferente. Pues ni uno ni lo otro, porque Zwan es una banda
de rock, como lo fue Smahing Pumkins, pero con un sonido liberado del lastre
más ruidoso. Pero no del todo, porque todavía quedan reminiscencias
de ese lado más rockero y el concierto fue una buena piedra de toque.
Vaya por delante que las actuaciones en vivo con que se ha despachado el
señor Corgan no suelen defraudar demasiado y esta ocasión
pudo haber sido la excepeción a tenor de un repertorio poco convincente
tal vez por lo novedoso, vayan a saber. Pero teniendo en cuenta que a quien
estábamos viendo no era a Smashing la disculpa podía darse
por válida. Y eso que la nueva banda ha conseguido hacer buenos temas
como "Declarations of faith", "For your love" o "Desire"
que en vivo soliviantaron a un público motivado por la irrefutable
ley del single. Una hora y media de concierto que dió de sí
lo suficiente para echar de menos los viejos tiempos y algún que
otro tema del nuevo disco como "Yeah!". Lo mejor de todo llegó
en el único bis con una final apoteósico a cargo de una genial
interpretación de "My Life and Times", sólo presente
en el DVD, que acabó por dejar un buen sabor de boca, tranquilizados
los presentes porque Corgan sigue teniendo la fórmula mágica
del riff. Tan bueno como a los fans que pudieron hacerse con alguna de las
dos docenas de púas que lanzó durante el concierto, así
como el par de baquetas del señor Chamberlin, que siempre son detalles
de agradecer, muy a pesar mío ya que esta generosidad resta valor
a la púa del señor Corgan con la que me hice en la gira "Adore"
en el Guggenheim de Bilbao.
Crítica
de Supernovapop.com
Zwan, 23/2/2003, La Riviera - Madrid
El único concierto en España de la nueva banda de Billy Corgan
generó bastante expectación y La Riviera rozó el lleno.
Ya desde por la mañana había gente en la cola y con los teloneros
tres cuartos de la sala estaban ya ocupados, por lo que no podían
defraudar. Y no lo hicieron, ya que multiplicaron por mil la potencia del
disco y sacaron sobre las tablas lo mejor de sí mismos para ofrecer
un espectáculo que tardará en olvidarse.
Abrieron como teloneros Lilith, recordando a los primeros Hole por todos los lados, por su música y por su cantante, que recordaba en lo mejor y en lo peor a Courtney Love. Cara de “uhhh tened miedo”, pantalones negros ajustados, medias rotas y cinta aislante roja en los brazos. Poco más a destacar, así que pasemos a lo grande de la noche.
Lo grande se llama Zwan. Tanto los seguidores a los que le gusta la banda como los adoradores de Corgan estaban expectantes para ver como se desenvolvían en directo las canciones de ”Mary Star Of The Sea”, y la verdad, creo que hay que reconocer que muy bien. Abrieron precisamente con una versión extra-larga del tema que da título al disco. Cuarto de hora de canción que si bien pudo dejar algo frío al público, sí sirvió para poder admirar la formación sobre el escenario (cosa que muchas veces con un comienzo trepidante no se puede apreciar). Matt Sweeney con su habitual gorra roja a la izquierda, David Pajo en el flanco derecho semioculto con su gorro de lana. Jimmy Chamberlin como siempre pletórico en los parches al fondo del escenario. Y en el centro haciendo enloquecer al público estaban Paz Lenchantin (esta sobre todo al masculino, gracias a su minifalda y sus movimientos de cadera) y el señor Corgan con su camiseta a rombos.
La locura llegó con la segunda canción ”Lyric”, a partir de ahí y salvo en las canciones más lentas (como ”For Your Love” u ”Of A Broken Heart”) la marea humana que había delante del escenario se movió incesantemente provocando más de un mareo. Y así fueron desgranando temas de su disco (”Declarations Of Faith”, ”Ride A Black Swann”, el single ”Honestly”, ”Settle down”), temas de otro grupo paralelo del propio Corgan (”Friends And Lovers”, con un aire muy country) o una canción nueva para acabar con guitarras potentes atronando por los amplis (”Spilled milk”). Pero sin duda el mejor momento del concierto fue otro de los desvaríos de más de diez minutos en las que mezclaron ”Jesus I” y ”Gods Gonna Set This World On Fire”. Puro rock n roll .
Entre todo, agradecimientos infinitos de Billy Corgan traducidos tímidamente por Paz Lenchantin, ovación general a Chamberlin al ser presentado y un sonido que (hay que dar gracias) sonó mucho mejor de lo que nos tiene acostumbrados esta sala.
Víctor García
Foto
Crítica
de Ab Nº 106 Marzo 2003
(transcrita por Pulseczar)
Billy Corgan se ha reconciliado
con su circunstancia. Atras quedaron las melodias torturadas y la angustia
existencial. Lejos de su imagen hierática y oscura, un Billy Corgan
radiante de felicidad sale al escenario sabedor de su éxito.
El público, por su parte, le recibió con una ovación.
A mí estas reacciones me recuerdan siempre a esa frase de Glenn Close
en "Las Amistades Peligrosas": no se aplaude a un tenor por enjuagarse
la garganta. Pero bueno, así son las cosas. Y es que Billy Corgan
lo tenía muy fácil, tremendamente fácil, porque desde
el primer tema la gente le aplaudió con ganas, y eso que la mayoría
de los asistentes no podía corear las canciones de "Mary Star
Of The Sea". Estaba claro que la gente allí no había
acudido por Zwan, sino por el mito.
Pese a todo, fue un buen concierto, de esos que Billy Corgan sabe dar cuando
está inspirado: las guitarras fueron muy contundentes y el grupo
supo defender con dignidad y solvencia su primer álbum. "Settle
Down" y "Honestly" sonraron muy potentes. Y el final fue
catártico. El rey ha muerto, larga vida al rey. CAROLINA VELASCO
Crítica
de Rock De Lux Nº 206 Abril 2003
(transcrita por Pulseczar)
Las dos ultimas giras de Smashing
Pumpkins mostraban a una banda en clara decadencia, con un Billy Corgan
de ego tan subido que caía en la autoparodia y con una actitud que
de tan onanista acabó defraudando las expectativas hasta de los fans
más acérrimos. Por ello resultaba interesante la puesta en
largo de Zwan en directo: ¿sería una continuación de
esa cuesta abajo o una regeneración favorecida por la savia nueva
de luminarias underground como Matt Sweeney, Paz Lenchantin o, sobre todo,
David Pajo?
Pues un poco de todo. Los fans recibieron a la banda con suma reverencia
pese a lo casi virgen del repertorio y, desde el principio, quedó
claro que ésta no es exactamente una superbanda, sino un proyecto
que gira claramente alrededor de la figura de Corgan (al final del concierto
se quedó él solo saludando al público) pero con unos
músicos que, a diferencia de los últimos Pumpkins, se lo pasan
en grande tocando juntos y compratiendo sus momentos de lucimiento. Bueno,
exceptuamos a un Pajo que se tiró todo el show sospechosamente parapetado
en una esquina y bastante ajeno al torbellino escénico de sus compañeros.
Y es que ahí estaba lo peor: demasiadas jams para exhibir el virtuosismo
semimetalero que ha dejado a Corgan a medio de todo. Los "momentos
arena" (palmitas, brazos en cruz) chirriaron tanto con ese sentido
del humor disfrazado surrealistamente de humildad (un ejemplo: Corgan le
pide a la bajista, de origen argentino, que traduzca lo siguiente: "Me
llamo Billy, quiero tocar muy, muy alto; anoche comimos paella y estamos
muy gordos"). Pasajes como la
ultramesiánica "Jesus, I" empalmada con "God's Gonna
Set The World On Fire" (sí, otro que ha sido abducido por el
11-S), se hicieron tan rallantes como ridículos, mientras que los
momentos más sutiles ("Of A Broken Heart", "Come With
Me" o la acústica "Friends And Lovers", que formará
parte del proyecto paralelo bautizado como Djalizwan) no llegaron a atenuar
del todo el aspecto plomizo de gran parte del espectáculo. Pero no
se asusten: nada de esto es todavía suficiente para enterrar a la
nueva banda de Corgan. Al igual que en el álbum, cuando ésta
comprime sus energías y evita las idas de olla conjugando el influjo
de The Cure y New Order con los mejores momentos de "Siamese Dream"
aparece la luz. "Endless Summer", "Honestly", "Declarations
Of Faith", "Settle Down" y "Lyric" sonaron lo suficientemente
exultantes para pensar que el de Chicago todavía puede deparar nuevas
ilusiones.
Podeis ir en paz. DAVID SAAVEDRA
Crítica
de Mondosonoro Abril 2003
(transcrita por Pulseczar)
Sala La Riviera (Madrid) Fecha 23-3-03 Estilo allstars rock Público tres cuartos de entrada Promotor Iguapop
Muy poco ha tardado Billy Corgan en volver a estar con nosotros, despues de la disolución de Smashing Pumpkins y de su colaboración con New Order el pasado año. Compositor tan brillante como inquieto, el calvo de oro demostró en su presentación de "Mary Star Of The Sea" en Madrid el porqué en su búsqueda de un cambio, y cómo ha acertado de pleno a la hora de plasmar en personas y canciones sus nuevas obsesiones. Rezumando carisma y contagiando pasión, Corgan hiló un set que prácticamente repasó la totalidad de temas del excelente disco de debut de Zwan sin dar ocasión, como era de prever, a ningún tema de sus ex. Tuvimos lo que podíamos esperar: Un público entregado desde el principio; largos desarrollos instrumentales, normalmente acabados en distorsión y plagados de solos psicodélicos; dilatadas interpretaciones de temas nuevos que en ocasiones recordaban a los Pumpkins de "Siamese Dream" y un equilibrio en la banda (pese al evidente protagonismo de Corgan) que se había convertido en inexistente en los últimos años de los Pumpkins. Tanton Chamberlain, el único superviviente de la citada banda, como Matt Sweeney (ex Chavez), David Pajo (ex Slint, Tortoise...) y Paz Lenchantin (ex A Perfect Circle) demostraron que pueden ejercer sin problemas de brillante y sólido apoyo a la jerarquia de Corgan.
Robert Aniento