Crítica a "Mary Star of the Sea"
De: Show y sobras.cl (Chile)
Enviado por Guillermo Bustos


Billy Corgan nació para ser un monstruo grande que pisa fuerte. Al mando de The Smashing Pumpkins, estuvo entre los Nominados a Mesías para salvar el rock en los 90. Luego de tres misiones exitosas (Gish de 1991, Siamese Dream de 1993 y Mellon Collie and the Infinite Sadness de 1995), la banda empezó a desintegrarse como un Columbia en llamas. Sus restos recibieron sepultura con MACHINA/The Machines of God (2000), un espeso álbum conceptual que envejece cada vez peor.

Con estos antecedentes, Zwan es un triunfo, una patada en el culo a ese tropiezo. El flamante quinteto de Billy Corgan debuta con Mary Star of the Sea, un
trabajo que te recuerda por qué abrazaste a los Pumpkins: lentos, rápidos, épica, pompa y melodías certeras. Jimmy Chamberlin aporrea las baquetas con más
sentimiento que brutalidad, mientras Paz Lenchantin derrocha exquisitas armonías vocales y líneas de bajo musculosas que recuerdan a Peter Hook (Joy Division/New Order).
El cantante calvo no está solo, y sus guitarras pirotécnicas se complementan con las de Matt Sweeney y David Pajo. Sin embargo, el principal mérito de Zwan es
también su lastre: quedan ganas de saborear más aportes de los talentosos compañeros de aventura de Corgan, para sostener con vigor que no son meros operarios al servicio de su majestad la leyenda. En tiempos en que los encargados de salvar el rock marchan juntos con la señal de la bestia en sus nombres (The Strokes, The White Stripes, The Hives, The Vines, The Streets... The The debería aprovechar la ola), Zwan brilla como una magnífica y exótica criatura de otra época.

 


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